miércoles, 18 de junio de 2008

A la centella del destino

El ropaje que me envuelve no son más que sueños destrozados,
Que cubren mi cuerpo enardeciéndolo a sollozos;
Cobijan mi divinidad de espíritu,
Mostrándome el camino de mi propia estela.
Sigo destilando con ese ropaje carcomido,
minutos que se cuentan como alas trágicas;
segundos, seguidos de sincronías mágicas,
mirada serena de mi alma...
y tal vez... de mi corazón dormido!


El ambiente trae consigo su aliento,
La realidad me lleva a días distintos;
Cargo con la estrella llena de fuego,
Que el universo a consolado con tus deseos.
La ilusión del brillo de tus ojos,
Refleja el dolor del alma eterna,
Bríndale tu ternura, gózale el anhelo.
Nuestros ideales son pequeños,
Sin rostro reflejado en la lucha de la vida;
Mientras esperas con cautela y desdicha,


La llegada del exilio eterno.
Rodeas el universo,
Buscando el límite del placer;
Rechazas la soledad de tu ser,
Acariciando el acallado rostro de mis versos.
Porque el susurro de mis labios te sueña,
Sueña expresar la contemplación eterna de tus ojos;


Mi otro ser anhela encontrar mi camino,
Extendiendo sus alas hasta alcanzar el sueño perdido.
Cosechas miradas inquietantes
En los apacibles conciertos de tu silencio,
Brindas espectáculos de misterios
Y Melodiosas esperanzas al cálido vacío.
Siente la luz del toque supremo,
Presente en el rincón de tu olvido,
Sublime y tierno, dulce y sereno,
Entreteniéndose con el arco iris en el cielo extendido.

Autora: Priscila Carrión Bances.

Grado de Imporancia: Mi Prima :D

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